CONVIVENCIA ESCOLAR
La convivencia escolar se trata de la
construcción de un modo de relación entre las personas de una comunidad,
sustentada en el respeto mutuo y en la solidaridad recíproca, expresada en la
interrelación armoniosa y sin violencia entre los diferentes actores y
estamentos de la Comunidad Educativa.
Tiene un enfoque eminentemente formativo.
Se deben enseñar y aprender una suma de conocimientos, habilidades y valores
que permiten poner en práctica el vivir en paz y armonía con otros, porque es
la base para el ejercicio de la ciudadanía. En la escolaridad, estos
aprendizajes están establecidos tanto en los Objetivos Fundamentales
Transversales como en los Objetivos Fundamentales Verticales.
En
sí mismo, el enfoque formativo contiene una dimensión preventiva, expresada en
el desarrollo de conocimientos, habilidades y actitudes que permitan formar
personas autónomas, capaces de tomar decisiones personales y de anticiparse a
las situaciones que amenazan o alteran el aprendizaje de la convivencia,
cautelando en todo momento el proceso formativo y las estrategias pedagógicas.
En este sentido, la dimensión preventiva implica superar la noción de riesgo y
no se limita a informar o prohibir, sino que apunta a formar para actuar con
anticipación.
CÓMO CONVIVIR DENTRO DE LA FAMILIA
Sí, las familias son columnas de una
sociedad sana. Cuando sucede lo contrario se resquebraja la armonía, se pierden
las ganas de vivir, el caos lo invade todo.
Ciertamente la mayoría de las familias
merecen mejor opinión de la que con frecuencia se tiene de ellas.
Pero no cerremos los ojos frente a ciertas
señales evidentes de peligro. Frecuentemente el crimen está ligado directamente
con el fracaso de la vida familiar.
Es por eso que cada familia debe reconocer
su responsabilidad ineludible para la buena marcha de esa sociedad donde
actuamos y vivimos y que siempre queremos mejor.
Para ello es necesario el aprecio mutuo
entre los papás; también cuando pasan los años se ven muchas veces, sólo cosas
negativas que antes se disculpaban, se toleraban...
SER SINCEROS. Imprescindible es el
consultarse mutuamente y siempre que sea necesario, compartiendo abierta y
confiadamente las opiniones. Sinceridad en todo, sin secretillos de ninguna
naturaleza, que suelen acarrear un maremoto de celos de imprevisibles
consecuencias para la paz del hogar.
Es necesario mirarse el uno al otro como
personas y no únicamente como "padres". Debe resaltar siempre lo
bueno, corrigiendo con cariño y comprensión los desaciertos.
Jamás una reprimenda, o "decirse
cositas" frente a los hijos... ¡porque eso no lo olvidarán jamás! También
en cuanto a la educación de los hijos deben hacerse un plan y trabajar los dos
mancomunados, unidos... pues si uno dice "si", y el otro dice
"no", desconcierta... si una parte permite todo, o desacredita y la
otra parte trata de poner un orden en la vida familiar, desorienta a los hijos
que generalmente se sienten heridos en el alma, o tratan de sacar
"ventajitas" de las desavenencias de sus propios padres...
PREVENIR. Nadie en la vida está libre de
momentos desagradables, pero es necesario prevenir, medir las palabras y
actitudes, pensando en las consecuencias; la bondad, el perdón, el diálogo y
muchas veces el silencio antes que las palabras fuera de lugar.

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